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Virgen de la Almudena

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Imagen:Alnudena.jpg
Nuestra Señora la Virgen la Real de la Almudena

La tradición, que la primitiva Imagen la trajo consigo el Apóstol Santiago cuando vino de Jerusalén a España a predicar el Evangelio, instaurándose entonces la devoción a tan bella Imagen en la Villa que, más tarde, llegaría a ser Capital de España. Al conquistar los musulmanes Madrid, hacia el año 1714, la Imagen de Nuestra Señora fue escondida por los cristianos en un hueco practicado en las murallas de la Villa, para evitar profanaciones y cumpliendo así el decreto Arzobispo de Toledo, D. Ralmundo. En prueba de devoción, ocultaron, junto con la Virgen, dos velas encendidas, tapiando después el hueco con una gruesa pared de cal y canto.

Conquistado Magerit por Alfonso VI y conoce éste de la existencia de una Imagen de la Santísima Virgen, escondida por los cristianos siglos atrás, el Monarca hizo -al parecer- voto de buscarla incansablemente para restituirla al culto de los fieles, si Dios le concedía la victoria sobre los Sarracenos, y lograba tomar la Ciudad. Pero, una vez liberada ésta y no obstante sus pesquisas, no lograba localizar el sitio donde la Imagen estaba oculta. Por ello, y en su deseo de que la Virgen Santa María fuese venerada hasta tanto se lograse hallarla, mandó pintar una Imagen, inspirándose en los rasgos que la tradición atribuía a aquélla y, no se sabe si por el deseo del artista o por gusto del propio Rey casado en aquel momento con Doña Constanza, hija de Enrique 1º de Francia-, pintaron en su mano una flor de lis.

La Imagen fue pintada sobre los muros de la antigua Mezquita musulmana. Tras las ceremonias de purificación y dedicación del Templo, quedó expuesta al culto en el cuadro hoy conocido por Nuestra Señora de la Flor de Lis. Una vez conquistado Toledo, en mayo de 1085, volvió Alfonso VI volvio a i nsistir en la búsqueda de la Imagen oculta por los cristianos, celebrándose un piadoso novenario o rogativa por el éxito de las pesquisas que finalizó con una devota procesión presidida por e Monarca y los Prelados; y al pasar la comitiva frente a la alhóndiga o Almudith, establecida por los moros; se desplomaron unas piedras, dejando al descubierto la Imagen llamada desde entonces de la Almudena- que, es tradición, conservaba encendidas dos candelas, con que fue escondida al ser ocultada 369 años antes. Era el día 9 de noviembre de 1085.

Llevada a la Iglesia de Santa María, fue colocada solemnemente en el Altar mayor, donde permaneció hasta el día 25 de octubre de 1868 en que, por demolición del Templo, fue instalada en el Convento de las Religiosas Bernardas del Santísimo Sacramento, en cuya Iglesia estuvo expuesta al culto hasta el 29 de mayo de 1911, fecha en la que se trasladó a la Cripta de la Nueva Catedral que construía en honor de su Advocación junto al lugar de la muralla donde fue hallada la Imagen por Alfonso VI, existiendo hoy en el hueco donde la Virgen estuvo oculta, una imagen de piedra que conmemora el hecho.

Hace pocos años, al hacer una excavación para construir un edificio, se encontraron los restos de la antigua muralla árabe, del entonces llamado Magerit, a pocos metros del lugar donde hoy esta la Imagen que recuerda la aparición y, por su carácter histórico, el Ayuntamiento declaró aquel terreno como lugar no edificable'.

Durante los años de la Guerra Civil permaneció intacta Nuestra Señora de la Almudena en la Cripta. La imagen fue llevada a la Iglesia de Las Religiosas Bernardas de la calle del Sacramento (Actualmente Iglesia Arzobispal Castrense) y finalmente, trasladada el 2 de febrero de 1954 a 1a Santa Iglesia Catedral de San Isidro -en la calle Toledo.

Obtenidas de Roma las necesarias bulas y como culminación de su patronazgo sobre la Villa de Madrid, Santa María la Real de la Almudena fue coronada Canónicamente en 1948, por mano del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de Madrid-Alcalá y patriarca de las Indias Dr. D. Leopoldo Eloy Garay, siendo madrina la Excma. Sra. Carmen Polo de Franco. A la ceremonia asistieron entre innumerables personalidades, entre otras el General Franco, y el Nuncio de Su Santidad; fervientes devotos de Santa María la Real de 1a Almudena fueron, entre otros, San Ildefonso de Toledo, San Isidro Labrador, y su esposa, Santa María de la Cabeza, obteniéndose por medio de esta venerada Advocación innumerables favores, que acrecieron de día en día la confianza de los fieles en esta bellísima Imagen de Nuestra Señora, entre los que se contaron los Monarcas de España, la nobleza y, muy especialmente, el pueblo madrileño.

El día 10 de junio de 1977, el Papa Pablo VI tuvo a bien declarar y confirmar, a perpetuidad, a la Bienaventurada Virgen Inmaculada de la Almudena, principal Patrona de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá.

El 15 de junio de 1993 el papa Juan Pablo II inauguró la Santa Iglesia Catedral en honor de la Virgen de la Almundena.


El milagro de la aparición de Santa María la Real de la Almudena tuvo lugar durante el reinado de Alfonso VI.

El Rey marchaba con sus nobles y guerreros alrededor de las murallas de Madrid, en procesión de acción de gracias por haber reconquistado la Vill alas moros, y al pasar frente a una de las puertas -la de la alvega o de la Vega se derrumbó un bloque de piedra de la misma, dejando al descubierto 1a imagen de la Virgen flanqueada por dos cirios encendidos.


Cuenta la tradición que en el año 38 vino a España el apóstol Santiago a predicar el cristianismo, y al pasar por Madrid -por aquel entonces una muy humilde aldea- dejó aquí a su discípulo San Calócero o Calógero, y con él una imagen de la Virgen que había sido tallada, en vida de Nuestra Señora, por San Nicodemus y pintada por el evangelista San Lucas. Esta imagen, traída de Jerusalén según la leyenda, es la que posteriormente se denominará Nuestra Señora de la Almudena, y, al decir los cronistas más aventurados, su culto se practicó ya desde el siglo I de la era cristiana.

Etimología y antigüedad del nombre:

En la Carta del Otorgamiento del Fuero de Madrid (hacia 1214), la colación de Santa María se menciona así, sin advocación específica alguna. Parece probable, pues, que durante los dos o tres primeros siglos posteriores a la conquista de Alfonso VI, la imagen carecía todavía de la denominación propia que luego la distinguiría de otras. El primer documento que conocemos en el que ya se la nombra como Santa María de la Almudena es un testamento de 1377, citado por Vera Tassis. En 1438, en el voto que la villa hace en honor de la Concepción y San Sebastián, se repite esa misma advocación de Santa María del Almudena.

Con respecto al origen del nombre Almudena, son varias las teorías que han manejado los distintos cronistas e investigadores:

1. Tomando como punto de partida las crónicas de Juan López de Hoyos, hay quienes piensan que cuando los cristianos, temerosos por la próxima entrada de los musulmanes en Madrid, ocultaron la imagen para evitar su profanación, pusieron sendos cirios a sus lados y la cubrieron con un almud -medida de origen islámico para áridos, equivalente en algunos lugares a un celemín y en otros a media fanega-, del cual le derivaría el nombre. Pero, como bien dice Fradejas Lebrero, es difícil creer que antes de conocer a los moros ya se conocieran sus medidas.

2. Otros opinan que la imagen fue hallada junto al almudín o alhóndiga -lonja del trigo- de Madrid, y de ella tomó el nombre. Una inscripción existente, según se dice, a los pies de la desaparecida iglesia de Santa María defendía esta hipótesis.

3. También hay quienes hacen derivar el nombre de Almudena de Alma-Dona, Santa Señora.

4. Para Vera Tassis, el nombre se descifra así:

AL - Alma (virgen en hebreo) MU - Mater o Mulier DE - Dei NA - Natus,

lo cual vendría a significar "Virgen y Madre del Dios Nacido".

5. Sin embargo, la que parece más correcta es la hipótesis apuntada por Jaime Oliver Asín, para el cual Almudena deriva "del árabe almudayna, con el significado de ciudadela, indiscutible diminutivo árabe de madina, ciudad", en referencia al recinto árabe en que estuvo situada la iglesia de Santa María la Mayor, primitiva y tradicional sede de la imagen.

Ocultación y hallazgo:

La tradición acerca de los avatares que sufrió la imagen durante la dominación musulmana es persistente, aunque sea escasamente acorde con la realidad histórica de aquellos siglos. Tras la muerte de Don Rodrigo en la batalla de Guadalete (año 711), el pueblo hispano-visigodo se retira a las montañas cantábricas y, en su huida, va ocultando sus imágenes sagradas para evitar su profanación a manos musulmanas. Los madrileños, en el año 712 -tanto esta fecha como las demás varían según los cronistas-, ocultan en un hueco practicado en la muralla de la ciudad la imagen de Nuestra Señora de la Almudena. El hueco se tapia, y la imagen queda olvidada de todos.

Alfonso VI reconquista la villa en el año 1083, parte a continuación para tomar Toledo, y seguidamente regresa a Madrid. Decide buscar la imagen ocultada y para ello ordena nueve días de ayunos, penitencias y rogativas. El día 9 de noviembre de 1085 se organiza una solemne procesión que, al compás de himnos religiosos y militares, recorre las murallas de la villa en busca de la antigua imagen de Nuestra Señora. Y al llegar a las cercanías de la Puerta de la Vega, situada sobre la actual cuesta del mismo nombre, se desploma un lienzo de la muralla y aparece entre el polvo la sagrada imagen, flanqueada por dos cirios que la habían alumbrado durante cuatro siglos. La imagen, entonces, es trasladada a la vecina iglesia de Santa María para ser venerada por todo el vecindario.

La imagen:

Si el culto a Nuestra Señora de la Almudena se formalizó, al menos, a partir de la toma de Madrid por Alfonso VI, es preciso admitir que la imagen actual no es la primitiva. Suponemos, por la época en que sucedió aquélla, que habría de ser una talla similar a la de Nuestra Señora de Atocha, y que se ajustaría bien a la descripción literaria que de ella hace Sainz de Robles: "La primitiva imagen de mi Virgen de la Almudena era chiquitita, algo tosca, con formas, colorines y detalles bizantinos". Esta imagen primitiva hubo de perderse en algún momento, aunque -y esto supone un hecho muy difícil de explicar- no haya quedado ni memoria alguna ni constancia documental de ello. Acerca de esa imagen original, pues, no se pueden hacer sino conjeturas:

- La posibilidad, defendida por algunos historiadores, de que la pintura de la Virgen de la Flor de Lis sea una copia de la imagen original de la Almudena no pasa de ser una mera hipótesis imposible de demostrar.

- Contemporánea a la Flor de Lis es la denominada arca de San Isidro. En ella están dibujadas las dos vírgenes madrileñas, de Atocha y de la Almudena, pero el mal estado de conservación de la pieza impide saber con certeza cómo era ésta de la Almudena; como mucho, podría presumirse que no estaba sentada, sino erguida, pero sin una seguridad absoluta.

- Por otro lado, el Sr. Díez Vicario publicó el 10 de noviembre de 1935, en la revista Blanco y Negro, una fotografía que supuestamente correspondía a la imagen original de la Almudena. Creemos, sin embargo, que tal foto no es sino de la propia imagen de Nuestra Señora de Atocha -con una sola diferencia: en ésta, el Niño dirige su mano diestra hacia arriba, mientras que en la fotografía está dirigida hacia el frente; tal cambio de posición podría haber sucedido en alguna de las restauraciones de la imagen.


La efigie que conservamos, labrada seguramente a finales del siglo XV o principios del siglo XVI, de estilo renacentista, tiene una altura de 158 cm., y representa a la Virgen de pie, con el Niño desnudo entre sus brazos. Está realizada en madera de pino, y con el tiempo se ha oscurecido hasta tomar un color avellana oscuro. La talla ha sufrido varias modificaciones para poderla acomodar a la moda de las imágenes vestidas, siguiendo la moda barroca; también una serie de restauraciones, siendo la más importante la realizada a fines del siglo XIX por Mulle de la Cerda, que intentó dejarla como fuera en sus orígenes.

Milagros:

Desde muy antiguo fue enorme la devoción que los madrileños sintieron por Nuestra Señora de la Almudena, a la cual nombraban, con motivo de su color, "la Morena". La tradición, recogida por Lope de Vega, cuenta que un hombre de esta villa, al cual se le había perdido un esclavo al que estimaba mucho, pidió a un sacerdote de la iglesia de Santa María que intercediese a la Virgen para recuperar el esclavo. Y el sacerdote se inclinó ante la imagen y dijo: "Morena, seis ducados prometen porque parezca el esclavo fugitivo; limosna es que importa a vuestra capilla, y piedad a vuestra devoción: pobre estais, y como vivís en los fines de la villa, visitada de pocos; haced con vuestro Hijo que parezca este esclavo". Y dirigiéndose al Niño le dijo: "No hay que estarse riendo, sino hacer luego lo que la Morena pide". Al día siguiente, muy de mañana, apareció el esclavo. (Con mucha frecuencia, los milagros que la tradición madrileña atribuye a Nuestra Señora se asignan indistintamente, según los autores, a la de Almudena y a la de Atocha. En este que recogemos, la mención "como vivís en los fines de la villa" se adaptaría mejor a la localización que tuvo la ermita de Atocha y no a la de la iglesia de Santa María, pues ésta parece que siempre estuvo dentro del recinto amurallado.)

Otros dos milagros recogidos por Lope se refieren a San Isidro. En uno de ellos, la madre del santo, cuando estaba cercano el nacimiento de éste, pidió a la Virgen el buen fin de su parto: "Hoy es el postrer día / que a la luna y al sol la Almudena / pedí del parto mío / el fin dichoso que de entrambos fío". En el otro, Nuestra Señora se le apareció al santo, mientras éste faenaba en el campo, para decirle que su hijo había caído a un pozo. Marchó Isidro a su casa, y al llegar vió a la Virgen junto al pozo, con el niño cogido de la mano, sano y salvo.

Hay otras tradiciones que otorgan al rostro de la imagen un carácter enigmático. Durante el siglo XVII era muy frecuente la reproducción en estampas de la divina imagen, y se afirma que por la sola aplicación de estas estampas se producían numerosos milagros. En consecuencia, fueron muchos los pintores -Alonso cano, Sebastián de Herrera, Juan Carreño, etc.- que reprodujeron en lienzo la efigie, pero ninguno pudo captar perfectamente su expresión, pues, según palabras de Vera Tassis, "al parecer de todos, varía las facciones de un instante a otro". Abundando en lo mismo, una tradición cuenta que la infanta Isabel Clara Eugenia, al casarse en 1599 con el archiduque Alberto y tener que marchar a Flandes, ordenó pintar un retrato de la Almudena para llevarlo consigo. Pero no uno llevó, sino muchos, pues en ninguno de ellos se pudo dar con la expresión exacta de la imagen. Ya en Flandes, todos los españoles que contemplaban los lienzos notaron su falta de parecido con el original, y la infanta envió a España a un famoso pintor holandés, para tratar de conseguir el preciado retrato. Pero, tras varias tentativas, tuvo que rehusar y volver a Faldes con las manos vacías. El rostro de la imagen se negaba a ser reproducido.

Patronazgo de Madrid:

Aunque no se conoce documento alguno en el que se elija como patrona de Madrid a Nuestra Señora de la Almudena, la tradición insiste en que sí lo ha sido desde épocas antiguas. Uno de los primeros documentos en la que ya se recoge este patronazgo es una Bula de Urbano VIII -citada por Vera Tassis-, ya en la segunda o tercera década del siglo XVII, en la que se escribe "(...) la Iglesia de Santa María de la Almudena, Patrona de Madrid". El 8 de septiembre de 1646, los regidores acuerdan que "esta Villa vota la asistencia a la festividad de Nuestra Señora de la Almudena, día de Nuestra Señora de septiembre, como es dicho día, perpetuamente para siempre jamás", sin que esto tampoco constituya una declaración formal del patronazgo.

En estos mismos años, 1643, menciona José del Corral que "con motivo de elegir Patrona para la Villa y Corte, se apasionaron de tal modo los ánimos de los madrileños, que tuvo que acudirse a la fórmula de nombrar patrona de la Villa a Nª Sª de la Almudena, y de la Corte, a la de Atocha". Es este doble patronazgo el que tradicionalmente se ha venido admitiendo sin mayor discusión.

La festividad de Nuestra Señora de la Almudena se celebraba antiguamente el día 8 de septiembre. Desde 1948, con motivo de su coronación canónica, la festividad de trasladó al 9 de noviembre.


La tradición, que la primitiva Imagen la trajo consigo el Apóstol Santiago cuando vino de Jerusalén a España a predicar el Evangelio o, instaurándose entonces la devoción a tan bella Imagen en la Villa que, más tarde, llegaría a ser Capital de España.

Al conquistar los musulmanes Madrid, hacia los anos 714, la Imagen de Nuestra Señora fue escondida por los cristianos en un hueco practicado en las murallas de la Villa, en evitación de profanaciones y cumpliendo así el decreto Arzobispo de Toledo, D. Raimundo. En prueba de devoción, ocultaron, junto con la Virgen, dos velas encendidas, tapiando después el hueco con una gruesa pared de cal y canto.

Conquistado Magerit por Alfonso VI y conoce éste de la existencia de una Imagen de la Santísima Virgen, escondida por los cristianos siglos atrás, el Monarca hizo -al parecer- voto de buscarla incansablemente para restituirla al culto de los fieles, si Dios le concedía la victoria sobre los Sarracenos, y lograba tomar la Ciudad. Pero, una vez liberada ésta y no obstante sus pesquisas, no lograba localizar el sitio donde la Imagen estaba oculta. Por ello, y en su deseo de que la Virgen Santa María fuese venerada hasta tanto se lograse hallarla, mandó pintar una Imagen, inspirándose en los rasgos que la tradición atribuía a aquélla y, no se sabe si por el deseo del artista o por gusto del propio Rey casado en aquel momento con Doña Constanza, hija de Enrique 1º de Francia-, pintaron en su mano una flor de lis.

La Imagen fue pintada sobre los muros de la antigua Mezquita musulmana. Tras las ceremonias de purificación y dedicación del Templo, quedó expuesta al culto en el cuadro hoy conocido por Nuestra Señora de la Flor de Lis.

Una vez conquistado Toledo, en mayo de 1085, volvió Alfonso VI volvió a i asistir en la búsqueda de la Imagen oculta por los cristianos, celebrándose un piadoso novenario o rogativa por el éxito de las pesquisas que finalizó con una devota procesión presidida por e Monarca y los Prelados; y al pasar la comitiva frente a la alhóndiga o Almudith, establecida por los moros; se desplomaron unas piedras, dejando al descubierto la Imagen llamada desde entonces de la Almudena- que, es tradición, conservaba encendidas dos candelas, con que fue escondida al ser ocultada 369 años antes. Era el día 9 de noviembre de 1085.

Llevada a la Iglesia de Santa María, fue colocada solemnemente en el Altar mayor, donde permaneció hasta el día 25 de octubre de 1868 en que, por demolición del Templo, fue instalada en el Convento de las Religiosas Bernardas del Santísimo Sacramento, en cuya Iglesia estuvo expuesta al culto hasta el 29 de mayo de 1911, fecha en la que se trasladó con la mayor solemnidad a la Cripta de la Nueva Catedral que construía en honor de su Advocac ion junto al lugar de la muralla donde fue hallada la Imagen por Alfonso VI, existiendo hoy en el hueco donde la Virgen estuvo oculta, una Imagen de piedra que conmemora el hecho.

Hace pocos años, al hacer una excavación para construir un edificio, se encontraron los restos de la antigua muralla árabe, del entonces llamado Magerit, a pocos metros del lugar donde hoy esta la Imagen que recuerda la aparición y, por su carácter histórico, nuestro Ayuntamiento en aquel momento tuvo el singular acierto de declarar aquel terreno como "lugar no edificable para que pueda quedar siempre al descubierto los restos de la citada muralla

Durante los años 1936-39, periodo en que tuvo lugar nuestra guerra civil, permaneció intacta Nuestra Señora de la Almudena en la Cripta. De nuevo fue llevada la Imagen a la Iglesia de Las Religiosas Bernardas de la calle del Sacramento (Actualmente Iglesia Arzobispal Castrense) y finalmente, trasladada el 2 de febrero de 1954 a 1 a Santa Iglesia Catedral de San Isidro -en la calle Toledo-,en 1985 cumple el 900 aniversario de su aparición exponiéndose el cuerpo de san Isidro en el centenario de la diócesis y en 1993 es trasladada después a la nueva catedral de Madrid bendecida por Juan Pablo II el mismo año, en 1998 se celebró con solmene procesión el 50º aniversario de su coronación."Bendita fue la hora en que tu milagrosa imagen apareció en este viejo Madrid"


NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA (Iglesia de Nª Sª de Atocha)

Jerónimo de Quintana menciona dos advocaciones marianas con este mismo nombre. Una la sitúa en la iglesia de San Nicolás, y podría haber aparecido a vueltas del año 1300, "abriendo los cimientos para hacer una Capilla muy antigua, que está a los pies deste Templo a la parte de la Epístola, que es de los Luzones, en donde estuvo muchos años, lo cual consta de unas alegaciones en el pleito que puso el dueño della por auer sacado de allí la santa Imagen, y subídola al altar mayor".

La de antigüedad mejor probada, sin embargo, es la que se veneraba en la iglesia de Atocha, que el mismo licenciado describe con "el ropaje muy bien labrado, sentada en vn trono de la misma pieza con su soberano Hijo sentado en sus rodillas entre los brazos de la Madre, algo más alta que la nuestra Señora de Atocha; el vestido a lo antiguo, y el calzado puntiagudo, como usaba la nobleza de los Godos. Era de tan gran referencia, (...) que estatua toda vestida de vn manto de plata". Su altar estaba en la capilla mayor de la ermita, y hasta él "venían los fieles en gran concurso a visitarla (...), y no sólo los vecinos de Madrid, sino también los lugares de la comarca". En 1523, cuando los religiosos de Santo Domingo se hicieron cargo del santuario, se decidió que la Virgen de Atocha presidiera en solitario el altar mayor, por lo que la imagen de Nuestra Señora de la Antigua se trasladó a la sacristía -"venerándola las mugieres desde la puerta por no poder entrar dentro"-; al cabo de unos años volvió a mudarse, esta vez "al dormitorio alto, (...) en donde la gente de la tierra, especialmente los de Vallecas, (...) todas las veces que passauan, yendo y viniendo por el camino la saludaban". Finalmente, fue colocada "en el oratorio de la casa de novicios", donde todavía se encontraba en los años centrales del siglo XVII.

La mención documental más antigua que conocemos data de 1466, con motivo de la renuncia que hizo Diego Martínez de Zamora, secretario de Enrique IV, de su renta de 4.000 maravedíes de la martiniega, destinándolos a la dotación de una capellanía perpetua en la capilla de Nuestra Señora de la Antigua. En 1487, el patronazgo de esta capilla pasó a Francisco Ramírez de Madrid.

NUESTRA SEÑORA DE ATOCHA (Basílica de Nª Sª de Atocha)

El origen de la imagen de Nuestra Señora de Atocha, según lo cuenta la tradición, es muy similar al de la Almudena. La trajeron, se dice, los discípulos del apóstol Pedro desde Antioquía, para alentar el naciente cristianismo en la región carpetana. La tradición sigue contando que fue tallada por Nicodemus, todavía en vida de la Virgen, y pintada por san Lucas. Sea como fuere, todos los cronistas se muestran conformes en aceptar para su devoción un origen antiquísimo, y remontan sus primeros momentos de culto "a la oscuridad de los primeros siglos del Cristianismo".

- El hallazgo de la imagen:

Cuenta la tradición que allá por el siglo VIII fue alcaide de Madrid el noble caballero Gracián Ramírez, el cual, con su mujer y dos hijas, se retiró a Rivas de Jarama ante la invasión musulmana. Por aquellos tiempos -sigue narrando la tradición- existía una muy antigua ermita en los arrabales de la villa -quizá en la vega madrileña, cerca del río Manzanares, en el lugar denominado Santiago el Verde-, en la que se veneraba una imagen de Nuestra Señora de la que era muy devoto el alcaide madrileño; razón por la cual, aun estando la villa dominada por los musulmanes, hacía Gracián furtivas visitas a la ermita. En una de éstas vio que había desaparecido la imagen y se aprestó a buscarla, ofreciendo levantar una nueva en el mismo lugar en que la encontrara. Al poco tiempo la descubrió en unos atochares cercanos -donde actualmente está la basílica-, y, reuniendo a sus gentes, se dispuso a cumplir su ofrecimiento. Los moros, sin embargo, advertidos de la obra que se llevaba a cabo, pensaron que los cristianos se estaban fortificando, y cercaron la ermita en construcción.

Gracián Ramírez, consciente de la aplastante superioridad de los sitiadores, y temeroso por el destino que, sin duda, correrían su mujer e hijas, decidió quitarles la vida él mismo, y con su propia espada segó sus cabezas, dejando degolladas a las tres mujeres al pie mismo del altar. En aquel momento, grandes resplandores y rayos cegaron a los musulmanes, que, sorprendidos por la inesperada y misteriosa ayuda recibida por los cristianos, se retiraron en tropel atropellándose unos a otros. La victoria cristiana fue completa, y todos se aprestaron a dar gracias a Nuestra Señora. Al llegar a la ermita, Gracián vio con asombro a su mujer e hijas arrodilladas frente al altar, sanas y salvas, con unos hilos encarnados en el cuello, en el mismo lugar donde él les había propinado el mortal golpe de espada. Estos hechos, finaliza la leyenda, ocurrieron en el año 720, siendo Papa Gregorio II.


- Etimología y antigüedad del nombre:

Según Quintana, ya en el año 665 ó 666 se documenta la advocación Atocha, en una carta de San Ildefonso. Según el mismo historiador, en 1085 el arcipreste Juliano la nombra como Virgen de Antioquia, idéntica denominación que la recibida en 1148 en una carta del Papa Eugenio III. En el Fuero de Madrid, en 1202, se cita el arroyo y prado de Toia o Tocha, los cuales, aunque topónimos, es de suponer que se aplicasen también a la ermita y Virgen que en ese lugar se asentaban.

En cuanto al nombre de Atocha, varios son los orígenes que le atribuyen los historiadores, aunque no creemos que ninguno de ellos sea totalmente satisfactorio:

1. La mayoría de los autores coinciden en hacerlo derivar de Antioquia, lugar de origen de la imagen según la leyenda. Del latín Antioquia, pasando por Antioquia, se habría llegado finalmente al actual atocha. Este origen ya lo recoge uno de los primeros documentos ciertos que mencionan este culto madrileño, un texto del año 1085 de Juliano, arcipreste de Santa Justa de Toledo y cronista de Alfonso VI, en el que la imagen se nombra como "Santa María de Antiochia".

2. Para otros, deriva de Teotokos, Madre de Dios en griego. Con motivo de la herejía de Nestorio en el siglo V, que negaba la maternidad divina de la Virgen, la Iglesia, tras condenar dicha herejía, ordenó grabar en muchas de las imágenes existentes el nombre de Madre de Dios en lengua y caracteres griegos. Para estos autores, al pie de la silla o trono de la imagen existen grabadas unas letras griegas T y O, posible resto de la palabra Teotokos. La evolución, según esta hipótesis, habría sido Teotokos - Teotoka - Toca - Tocha - Atocha. Tal teoría, sin embargo, elude el hecho cierto de que la imagen no pudo haberse labrado en fecha anterior al siglo XI.

3. La tercera teoría, que al menos no incurre en anacronismos ni en fabulaciones, asegura que la imagen recibió el nombre por haber sido encontrada en un atochar o campo de esparto, denominándose por ello en un primer momento Nuestra Señora del Atochar. La voz atocha podría derivar, así, de la prerromana tautia y la mozárabe tauca, origen de varias formas gallegoportuguesas (touza), leonesas y aragonesas (toza), con el significado de "mata, matorral", "arranque del tronco de una planta".

- La imagen:

Afortunadamente, la imagen que todavía se conserva es la primitiva. Se trata de una talla de madera "muy dura e incorruptible", con una altura aproximada de 60 cm., que representa a la Virgen sentada sobre un pequeño asiento sin respaldo, con el torso erguido, las rodillas ligeramente separadas y la mirada dirigida hacia delante. El rostro se muestra hierático, los ojos son almendrados y los rasgos angulosos, con un evidente aspecto oriental. El niño se sienta sobre su pierna izquierda y dirige su mirada también al frente. Los vestidos están tallados en el mismo bloque de madera. Ambas figuras van tocadas con una tosca corona, casi un turbante; ella sostiene una manzana en su mano derecha, y él un libro cerrado en la izquierda.

Los vestidos y coronas que han cubierto a la imagen en distintas épocas han sido simples añadidos que se han superpuesto a ella con fines decorativos, pues, como ya se ha dicho, Nuestra Señora de Atocha tiene su propio ropaje labrado en el mismo bloque de madera.


Diosa Madre (terracota micénica, s.XIV-XIII a.C.) Diosa Madre (cultura nurághica, Cerdeña, s.VI a.C.) Isis amamantando a Horus (Egipto, s.I a.C.) Nuestra Señora de Atocha (Basílica de Nª Sª de Atocha)

La talla coincide en todas sus características con la tipología genérica de virgen negra que los monjes benedictinos y cistercienses introdujeron con profusión en Europa durante los siglos XI y XII. Estas imágenes medievales recuperaron la vieja imaginería religiosa que siempre había acompañado a los cultos ancestrales a la fertilidad materializados en la Diosa Madre, repitiendo unos caracteres formales que se han mantenido básicamente inalterados durante veinticinco siglos.

- Milagros:

Varios son los milagros atribuidos a nuestra Señora de Atocha que Alfonso X el sabio salvó del olvido recogiéndolos en sus Cantigas. En la 289 -"Como Santa María de Tocha guariaú un labrador, que andaba segando, en día de San Quines, que se lle cerraron os puños ambos"- cuenta cómo un labrador al que por no respetar la fiesta dominical se le cerraron las manos sin que pudiera abrirlas, pidió perdón arrepentido a la Virgen de Atocha, y al fin pudo abrirlas. El segundo milagro que recoge, en la Cantiga 315 -"Esta e como Santa María guareceu en Tocha, que e cabo Madride, un menyno que tijnna hua espiga de trigo no uentre"-, es el de un niño que se ahogaba con una espiga que se había tragado. Su madre le condujo ante la Virgen de Atocha, y el niño quedó libre de la espiga que le causaba la muerte.

Otro de los milagros que la tradición nos ha transmitido ocurrió en 1374, durante las Cortes celebradas en Burgos. Por Madrid asistió como procurador Diego Fernández de Gudiel, el cual, involuntariamente, se vio mezclado en la muerte de Sancho, hermano del rey Enrique II. Éste, lleno de furor, hizo prender a seis de los procuradores, entre ellos Diego, y los condenó a muerte. El madrileño, entonces, se encomendó a Nuestra Señora de Atocha, prometiéndole que si se libraba de la muerte volvería desde Burgos hasta Madrid, descalzo y con traje de ajusticiado, a dar gracias en la iglesia de Atocha. Camino ya del cadalso, Enrique se compadeció de los condenados, y perdonó a todos. Don Diego, agradecido a su Virgen, cumplió la promesa y volvió a Madrid atadas las manos con una soga que le pendía del cuello; ya en el templo de Atocha, ofreció a la Virgen la soga, que allí permaneció varios siglos colgada de la pared.

- Devoción real:

Desde muy antiguo fue notoria la devoción que los monarcas castellanos tuvieron a Nuestra Señora de Atocha. Se dice que Alfonso VI, tras conquistar la villa, ordenó colgar en su ermita el pendón real y el de los musulmanes, y que ambos todavía continuaban allí en el siglo XVII. El emperador Carlos V, en 1525, oyó misa ante la Virgen, acompañado por toda la Corte, para dar gracias por la victoria de Pavía, y repitió idéntica ceremonia tras la victoria de Túnez y Argel. Felipe II fue también un gran devoto de la Virgen de Atocha y se declaró decidido protector del santuario; se cuenta que decía de ella, cuando algún cortesano la llamaba Patrona de Madrid: "No es Patrona de Madrid, sino de todos mis Reinos". Tras la batalla de Lepanto, vino a la villa y aquí se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias; ante el altar de la Virgen se colocaron las banderas cogidas a los turcos y el estoque que llevó en la batalla don Juan de Austria. El hijo y sucesor del monarca, Felipe III, aceptó formalmente el Patronato de Atocha por parte de la Casa Real, estipulando las condiciones del mismo y ordenando labrar y colocar en la capilla de la Virgen las armas reales. La devoción se mantuvo en todos sus sucesores, y se dice que Felipe IV llegó a visitar la imagen 3.400 veces. Una y otra vez el santuario ha sido el lugar en el que los monarcas ofrendaban los trofeos de su victorias militares y solicitaban mediación divina para sus empresas.

- Patronazgo de Madrid:

Tradicionalmente se ha considerado a Nuestra Señora de la Almudena como patrona de la Villa, mientras que la de Atocha lo era de la Corte. No ha quedado constancia de ningún documento en que se formalice tal decisión, pero la tradición insiste en ello. Así, Mesonero Romanos escribe que "sobre este título de patrona de Madrid, con que es apellidada alternativamente esta imagen (Atocha) y la de Nuestra Señora de la Almudena, también han entablado grandes controversias los escritores; pero de ellas puede deducirse que en los pasados tiempos y hasta la venida de la corte, la de la Almudena, era la designada generalmente por patrona de la Villa, y por lo tanto la de Atocha se sobreentiende serlo de la Corte".

La festividad de Nuestra Señora de Atocha se celebra el primer domingo de octubre.

NUESTRA SEÑORA DE LA ESTRELLA (Iglesia de San Miguel de los Octoes)

Era una imagen "de bara y media de alto, muy antigua, a quien llaman la madre de Dios de la Estrella", que se veneraba en la capilla que Ruy Sánchez Zapata -copero del rey Juan II- y Constanza de Aponte, su esposa, tenían en la iglesia de San Miguel de los Octoes. Dice la tradición que obraba grandes prodigios en las batallas, uno de los cuales "fue, que saliendo uno de sus antecesores -de Ruy Sánchez Zapata- de la batalla (en la guerra que contra los Moros de la Andalucía hazían sus Reyes) todo cubierto de flechas tocadas con yerua, milagrosamente le libró nuestra Señora, por encomendarse a ella en esta Santa Imagen. Comprueua este milagro una pintura antigua que hubo, en donde se vía pintado este caballero lleno de flechas hincado de rodillas delante della".


NUESTRA SEÑORA DE LA FLOR DE LIS (Cripta de la catedral de Nª Sª de la Almudena)

En 1623, en la antigua iglesia de Santa María la Mayor, se decidió trasladar la imagen de Nuestra Señora de la Almudena desde la pequeña capilla en la que se encontraba hasta el altar mayor. Con este motivo, y para acomodarla mejor, fue necesario quitar unos tableros del retablo, y al hacerlo apareció detrás de ellos, pintada al fresco en el muro, una imagen de Nuestra Señora. Tras colocar la imagen de la Almudena, la pintura volvió a quedar oculta detrás del retablo. Unos años después, en 1638, los arquitectos de Felipe IV trasladaron este trozo de muro a los pies de la iglesia, sobre la escalerilla de la puerta, donde comenzó a recibir culto. El primer domingo de agosto de aquel año se le puso el nombre de la Flor de Lis. En 1834 fue trasladada a una de las capillas del templo. Tras la demolición de éste en 1868, se mudó a la contigua iglesia del Sacramento, donde permaneció hasta 1911, fecha en la que fue colocada en la cripta de Nuestra Señora de la Almudena, en el mismo altar que actualmente ocupa.

En la pintura, que ha sufrido muchas restauraciones, la Virgen aparece sentada, sosteniendo al niño en su rodilla izquierda, y con una flor de lis en la mano derecha, detalle que fue el origen de su nombre. Tiene el rostro ovalado, la nariz aguileña y los ojos almendrados, mirando al frente; el vestido es verde, y el manto, blanco con forro encarnado. Está enmarcada bajo un arco ojival angrelado, y a sus pies aparece pintada una cruz de Calatrava rodeada por un círculo dorado, distintiva de esta orden militar fundada en 1164. El Niño sostiene una gran esfera con la mano derecha, y adelanta la izquierda en actitud de bendecir. La imagen, por las características que se han descrito, parece datar del siglo XIII, lo cual la convierte, después de la de nuestra Señora de Atocha, en la imagen religiosa más antigua que se conserva en Madrid.


Congregación de Esclavos de Nuestra Señora la Real de la Almudena


La Real Esclavitud es la Congregación que desde el año 1640, fecha de su Fundación, viene sosteniendo parte de Culto y la devoción de la Celestial y Excelsa Patrona de Madrid, en compañía de la Hermandad del Santo Rosario, el cual se fundó en el año 1758. (En la actualidad se han unido, por lo cual se ha constituido una sola Congregación). A las cuales han pertenecido siempre nuestros Reyes, los miembros más Ilustres de la Nobleza española, Municipio madrileño y gran pueblo de Madrid.



Es la más antigua; fundada el 29 de agosto de 1640. A los pocos años promovió el llamado Voto de la Villa.

Según sus Constituciones, el rey de España será el patrón perpetuo, y el presidente el duque de Pastrana, "por el justo motivo de haber sido el que promovió y fundó esta Real Esclavitud”. Los primeros Hermanos fueron Felipe IV y su esposa Isabel de Borbón. En los archivos de la Esclavitud existe un Libro donde han ido firmando los reyes desde Felipe IV hasta Alfonso XIII, así como los duques de Pastrana hasta nuestros días.

La Congregación tiene como único fin "el dedicarse al servicio, culto y veneración de María Santísima. A todos los que se alistaren en ella se les ha de despachar Carta de Esclavitud por el secretario, en la que se obligan expresamente a defender, en público y en secreto, el Misterio de la Purísima Concepción". La fiesta la celebraban, hasta 1977, el 8 de septiembre tras solemne novenario. A partir de ese año tiene lugar el 9 de noviembre.

Hermandad del Rosario Cantado: Se funda en 1741, íntegrada por el coro de niños que cantaba el rosario todos los sábados por las calles adyacentes a la parroquia de Santa María.Fuentes Ponte afirma a finales del siglo XIX: "Desde hace algunos años, el 9 de noviembre, la Hermandad del Rosario Cantado baja procesionalmente a la Cuesta de la Vega, y ante la imagen de la Virgen se canta la Salve por una gran orquesta, después de incensar la imagen; asiste mucha gente .

El 29 de agosto de 1640 se fundó, bajo el reinado y el patrocinio de FELIPE IV e ISABEL DE FARNESIO, la CONGREGACIÓN DE ESCLAVOS DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA, cuyas constituciones fueron aprobadas por el Tribunal de la Gobernación de TOLEDO, estableciendo una Junta de Gobierno que presidirla el Rey y constituida por un Patrono, un Prefecto, ocho Consiliarios (4 eclesiásticos y 4 seculares), dos Secretarios, un Tesorero, un Maestro de Ceremonias eclesiástico, cuatro Comisarios de fiesta y otros cuatro de cera. Celebra solemnemente las fiestas principales de la Virgen y, en particular la del 8 de septiembre en conmemoración del voto de la Villa de 1646. Los "esclavos" se obligan a entregar un donativo y lucran indulgencia plenaria en todas las indicadas festividades, así como en la fiesta de la Santísima Trinidad, San José y el día de su ingreso; igualmente lucrarán 60 dios de indulgencia al realizar un acto piadoso. Desde que el Rey CARLOS II ingresó como Mayordomo de esta Archicofradía (30 de diciembre de 1679) todos los reyes sucesivos hasta ALFONSO XIII, así como la familia real y miembros de las familias más distinguidas de la Nobleza, ingresaron en ella como demostración de su devoción a SANTA MARÍA DE LA ALMUDENA, presidiendo ISABEL II, como Patrona perpetua, el último octavario (1 al 8 de septiembre de 1865) que tuvo lugar en el antiguo Templo de la ALMUDENA, antes de su derribo. Entre los primeros cofrades figuraron el DUQUE DE PASTRANA (gran devoto de la Imagen, siendo nombrado Patrón junto al rey CARLOS II), los CONDES DE OLIVARES y la CONDESA DE MONTERREY, la MARQUESA DE VILLA REAL, la CONDESA DE PAREDES, la DUQUESA DE UREÑA y la MARQUESA DE CASTAÑEDA. Y entre las primeras camareras figuraron la CONDESA DE CASTRILLO, la CONDESA DE ALBA ALISTE, la DUQUESA DE VILLAR, la MARQUESA DE MALPICA y la MARQUESA DE MIRABEL. Todos los sábados, así como las vísperas de Nuestra Señora y SAN JOSÉ, se cantaba la SALVE, con el acompañamiento de música de la REAL CAPILLA. Los cofrades se obligaban con juramento solemne a "CREER, ENSEÑAR Y MANTENER QUE MARÍA SANTÍSIMA FUE CONCEBIDA SIN MANCHA DEL PECADO ORIGINAL DESDE EL PRIMER INSTANTE DE SU SER NATURAL". VERA TASSIS, Secretario y cronista de esta Congregación, nos dejó en su libro abundantes datos sobre su funcionamiento y organización, así como un inventario de alhajas y otras joyas que constituyeron su riquísimo patrimonio, afirmando que entre las demás Cofradías o Hermandades existentes en el MADRID de su tiempo sobresalía por el culto exterior, número de cofrades y rentas y que contaba con una congrua suficiente de censos y juros para mantener y dar realce a las fiestas, de tal suerte que lo de menos eran las cuotas de los cofrades, muchas veces impagadas. La HERMANDAD DEL ROSARIO CANTADO es asimismo una devoción popular que, aunque se desconoce su origen y constitución, tiene arraigo ya comprobado desde el siglo XVIII. Su fiesta se celebraba también el 9 de noviembre, precedida de un novenario que concluía con la procesión de aquella fecha. En la festividad de 1789 un jardinero pretendió apoderarse de las Joyas de SANTA MARÍA, siendo detenido y acusado posteriormente por un Fiscal de renombre literario: JUAN MENÉNDEZ VALDÉS. La HERMANDAD celebraba sus cultos en la CAPILLA dedicada al CRISTO DEL BUEN CAMINO en la vieja Iglesia de SANTA MARÍA. Reflejo de una devoción, también ferviente, pero exclusivamente femenina, es la constitución de una CORTE DE HONOR, a impulsos y bajo el patrocinio de la Infanta MARÍA TERESA DE BORBÓN Y HABSBURGO, hermana de ALFONSO XIII, en el año 1912. La Infanta que, por vivir enfrente de la nueva Catedral, debió ser asidua visitante de NUESTRA SEÑORA DE LA ALMUDENA, tras la entronización de la Imagen en la cripta, inaugurada en 1911, quiso, sin duda alguna, institucionalizar y dar sentido de regularidad a estas visitas, mediante la creación de una Corte, en que sus integrantes se obligaban a dar acompañamiento a la Imagen, en ininterrumpidos turnos de vela. Al haberse establecido que la Hermana Mayor tendría que ser de sangre real "de la más significada de España", no pudo cumplirse este requisito, tras el advenimiento de la II República. En la actualidad, reconstituida la CORTE desde el año 1971, sus miembros cumplen fines de carácter social y realzan, no obstante, con sus elegantes y tradicionales vestidos, peineta y mantilla, los desfiles procesionales de SANTA MARÍA. En concreto, y habiendo cesado en sus turnos de vela la CORTE celebra la Santa Misa el día 25 de cada mes en la Iglesia de la Almudena.


HIMNO DE SANTA MARIA LA REAL DE LA ALMUDENA

(F. Palazón)


SALVE, SEÑORA DE TEZ MORENA VIRGEN Y MADRE DEL REDENTOR SANTA MARÍA DE LA ALMUDENA REINA DEL CIELO, MADRE DE AMOR. SANTA MARÍA DE LA ALMUDENA, REINA DEL CIELO, MADRE DE AMOR.

1. Tú que estuviste oculta en los muros de este querido y viejo Madrid, hoy resplandeces ante tu pueblo que te venera y espera en tí.


SALVE SEÑORA…


2. Bajo tu manto, Virgen sencilla, buscan tus hijos la protección. Tú eres patrona de nuestra villa, Madre amorosa, Tempo de Dios.


SALVE SEÑORA…



ORACION A LA VIRGEN DE LA ALMUDENA:


¡Santa María de la Almudena, hija predilecta de Padre, madre entrañable de] Hijo y esposa fiel de Espíritu Santo!

Míranos, escúchanos, ayúdanos.

Tú sabes con cuánto amor y gozo te proclamamos nuestra madre y nuestra patrona.

Tú sabes con cuánto amor e ilusión te hemo dedicado nuestra Catedral de Madrid.

Tú sabes también quequeremos ser testigos valien tes de jesús, tu Hijo y Señor nuestro.

Pero, Madre, sentimos nuestra debilidad. Señora, necesitamos tu intercesión.

María, queremos imitarte.

En ti ponemos nuestros problemas y sufrimientos nuestras ilusiones y esperanzas, nuestra vida

nuestra muerte.

¡Santa María de la Almudena, ruega por nosotros!

http://esclavitudalmudena.congregacionsanisidro.org/ --195.77.128.4 04:25 16 feb 2007 (PST)--Rodurosa 10:28 15 feb 2007 (PST)

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